La Vida

El eje intestino-cerebro

de Mag. Margit Weichselbraun
el 07.06.2023

Quién no conoce la maravillosa sensación de mariposas en el estómago, el aleteo nervioso que nos roba el apetito o esas decisiones que se toman con convicción de forma visceral… 

En el centro de nuestro cuerpo se reflejan emociones y pensamientos que manifiestan el delicado vínculo entre la mente y el intestino. No es de extrañar que la cabeza y el estómago se sientan el uno al otro. Después de todo, el cerebro y los intestinos están hechos de la misma sustancia. Todavía hay mucho por descubrir sobre esta conexión y los investigadores de todo el mundo tratan de desvelar nuevos y apasionantes secretos sobre los intestinos, el cerebro y su vínculo.

El cerebro abdominal – Nuestro intestino tiene cabeza, literalmente

El sistema digestivo fue el primero al que la madre naturaleza dotó de células nerviosas, mucho antes de que los primeros seres vivos desarrollaran un cerebro. A partir de esta imagen primigenia se desarrolló el cerebro abdominal actual, que comprende entre 100 y 200 millones de neuronas (células nerviosas) y, por tanto, es más grande que el sistema nervioso de la médula espinal. Incluso la corteza cerebral de un perro, que es un animal muy inteligente, puede presumir de tan solo 160 millones de células nerviosas. Así que nuestro intestino tiene muy buena cabeza. Para hacer la digestión, su actividad principal, no necesita el manejo del centro de control superior en absoluto, sino que toma las riendas él mismo inmediatamente después de tragar. Y eso es algo bueno, porque deja nuestros cerebros libres para encargarse de otros asuntos.

En pocas palabras: ¿Qué es el cerebro abdominal y qué funciones tiene?

El cerebro abdominal es una malla nerviosa compleja que se extiende desde el esófago hasta el ano. El cerebro abdominal es el centro de mando inferior y controla todas las decisiones importantes para el intestino. Regula la circulación sanguínea y la función motora intestinal, analiza la composición de los alimentos y determina qué se absorbe y qué se excreta. Además, el cerebro abdominal se comunica con el sistema inmunitario y con sus habitantes microbianos (la microbiota).

El eje intestino-cerebro: ¿Cómo se relacionan el intestino y el cerebro?

Sin embargo, a nuestras dos mentes inteligentes –intestino y cerebro– les gusta juntar sus cabezas. El eje intestino-cerebro conecta ambos centros de control a través de vías nerviosas (por ejemplo, el nervio vago), neurotransmisores y productos metabólicos microbianos. Sorprendentemente, el intestino es mucho más elocuente que la cabeza; el 90 % de la información se dirige de abajo hacia arriba. La mayoría de las veces, no nos damos cuenta de lo que nuestro intestino le dice a la cabeza. Solo en algunos casos (por ejemplo, cuando comemos un alimento en mal estado) el cerebro de la cabeza y el cerebro del abdomen se ponen de acuerdo para desencadenar malestar físico en forma de diarrea o vómitos, y es ahí cuando somos conscientes de la comunicación existente entre ambos.

Borborigmos: el microbioma habla

La conexión especial que existe entre el intestino y el cerebro podría parecer una cosa de dos. Sin embargo, los dos centros de control viven una en relación triangular de la que también forma parte la interacción con la flora intestinal. La colonia de miles de millones de microbios del intestino puede manipular el vínculo entre la cabeza y el cerebro abdominal de forma tanto positiva como negativa. A través de intensas investigaciones en los últimos años, cada vez somos más conscientes del poder secreto de los diminutos habitantes intestinales. Por lo tanto, la mezcla de microbios de cada uno no solo puede determinar la vida de nuestra alma, sino también, por ejemplo, nuestro comportamiento alimenticio: si bien hay gérmenes que aumentan nuestro apetito, hay otros que causan saciedad prematura. Parece que incluso nuestra forma de gestionar el estrés (resiliencia al estrés) depende, hasta cierto punto, del funcionamiento de nuestro intestino.

¿En qué interviene la barrera intestinal-cerebral?

El intestino y la mente: Cómo afecta el intestino a sentimientos y pensamientos

Nuestra sociedad actual da mucha importancia a la cabeza: es esencial actuar y pensar de manera racional. Sin embargo, al tomar decisiones importantes, nos gusta hacerlo de forma visceral. El estrés y las preocupaciones afectan al estómago y sentimos mariposas en el estómago cuando nos enamoramos, además de otras sensaciones que nos pasan desapercibidas. La neurogastroenterología es un campo de investigación relativamente nuevo que trata la estrecha conexión entre el intestino y la mente. Muchos investigadores admiten que el funcionamiento del intestino influye en nuestras vidas (nuestro universo de sentimientos, pensamientos, decisiones y nuestra salud) mucho más de lo que se conoce y se sospecha en la actualidad.  

Esta tesis está respaldada por el hecho de que ambos “cerebros” están hechos de la misma sustancia en su desarrollo embrionario. Además, los dos centros de control hablan el mismo idioma y se comunican a través de las mismas sustancias mensajeras. Entre ellas se incluyen las hormonas de la felicidad serotonina y dopamina, y los neurotransmisores GABA y acetilcolina. Por cierto, la primera no se forma principalmente en el cerebro, sino que más del 90 % procede del abdomen, donde controla nuestra actividad intestinal. Aunque la serotonina no puede viajar desde el centro del cuerpo hasta el cerebro, la “hormona del bienestar” puede influir en el centro emocional del cerebro (el sistema límbico) a través del nervio vago y así interferir con nuestro estado de ánimo.

El intestino y el estrés: Detectores y gestores del estrés

¿Cómo afecta el estrés al intestino?

El estrés crónico, ya sea en el trabajo o en la vida privada, puede causar problemas intestinales sin causas patológicas, pero que pueden limitar notablemente la calidad de vida y la vida social del individuo. El estrés intestinal tiene un impacto negativo sobre la mente y reduce el bienestar.

El estrés causa problemas intestinales y los problemas intestinales causan estrés. En muchos casos, este círculo vicioso impide que las molestias intestinales desaparezcan por sí solas. Entonces, el estrés intestinal puede derivar en un intestino irritable.

El estómago y el intestino no son los únicos órganos digestivos que sufren, sino que la flora intestinal también está bajo presión continua. Por un lado, el aumento de la liberación de hormonas del estrés provoca una disminución de los probióticos (lactobacilos y bifidobacterias) y de la biodiversidad bacteriana y, por otro, la actividad digestiva limitada puede conducir a cambios en el equilibrio bacteriano.

¿Qué papel tiene la flora intestinal en el estrés?

Por otra parte, hay estudios que sugieren que la flora intestinal determina cómo cada persona gestiona el estrés: El que afrontemos bien el estrés o que nos abrume fácilmente está determinado en cierta medida por el estado de nuestra flora intestinal. Para evitar entrar en un círculo vicioso inducido por el estrés, se recomienda prestar atención al centro del cuerpo y cuidarlo, especialmente durante los períodos de estrés.

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¿Sabías que el intestino y su flora bacteriana son un componente esencial de nuestro sistema inmunitario?

Este papel de peso en la red inmunitaria también se refleja en cifras: el 70 % de las células inmunitarias se encuentran en el intestino delgado y el colon, donde se produce casi el 80 % de nuestras reacciones defensivas. La flora intestinal pesa entre 1 y 2 kg y forma una importante barrera frente a los patógenos. Además, estos microscópicos habitantes interactúan con el sistema inmunitario del organismo: entrenan a las células inmunitarias y estimulan la formación de defensas que benefician no solo al intestino, sino también a otras partes del cuerpo, como la mucosa nasal.

La felicidad comienza en el intestino, pero ¿qué hace feliz al intestino?

Aunque todavía hay muchas lagunas, las investigaciones modernas tiene cada vez más clara una sorprendente conexión entre la cabeza y el estómago. Dado que nuestros intestino y su ecosistema son sensibles, cuidar de su salud es especialmente importante. En la entrada del blog Saneamiento intestinal se describen varias medidas que podemos tomar para que nuestro órgano del bienestar y sus habitantes se sientan bien.

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