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El envejecimiento humano
El envejecimiento humano es un proceso complejo que se manifiesta de varias formas. Durante décadas, la ciencia se ha esforzado por descifrar este proceso con mayor precisión y, en la medida de lo posible, influir en él. Este incansable esfuerzo investigador ha revelado hasta ahora “12 signos del envejecimiento”. Hay muchas formas de poner en práctica los beneficios teóricos de la investigación en longevidad. La prevención de estos signos es una contribución importante para disfrutar de una vida larga y sana.
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Los 12 procesos clave del envejecimiento y las posibles medidas correctivas
El envejecimiento se ve afectado por una compleja red de cambios biológicos, los 12 procesos clave del envejecimiento:
1. Acortamiento de los telómeros:
A medida que envejecemos, los extremos de los cromosomas, denominados telómeros, se vuelven más cortos y ya no pueden proteger el ADN. Esto puede aumentar la probabilidad de inestabilidad genómica y afectar a la función celular.
Qué dice la ciencia: ciertas sustancias, como la fisetina o el resveratrol parecen estimular la actividad de la enzima telomerasa, que puede volver a alargar los telómeros. La espermidina también ha mostrado efectos beneficiosos para la telomerasa, pero aún no está claro si estimula esta enzima o si protege directamente los telómeros.
2. Pérdida de la función de proteostasis
Idealmente, las proteínas de una célula siempre estén plegadas correctamente y presentes en cantidades adecuadas. Sin embargo, los estudios demuestran que la proteostasis cambia a medida que la edad aumenta. El plegamiento de las proteínas suele ser defectuoso con la edad. Esto implica una pérdida de la función de proteostasis que contribuye al desarrollo de muchas enfermedades relacionadas con la edad, como el alzhéimer, el párkinson y las cataratas.
Medidas correctivas: consulta el punto 10.
3. Inestabilidad genómica
El genoma es la totalidad de nuestro patrimonio genético e incluye toda la información hereditaria de una célula. El ADN es el portador helicoidal de la información genética. El ADN se daña por mutaciones causadas por factores ambientales como el estrés oxidativo o por mecanismos de reparación del ADN que pierden eficacia con la edad. Esto también afecta a nuestras células madre, que son responsables de la creación y la regeneración general de los tejidos. El ADN dañado puede provocar una función defectuosa de las células que interfiera con el correcto funcionamiento de los tejidos y los órganos.
Medidas correctivas: para proteger nuestro ADN, además de un estilo de vida saludable, también es conveniente la ingesta de una amplia variedad de antioxidantes. La combinación de diferentes extractos vegetales (p. ej., extracto de té verde rico en EGCG, OPC de extracto de pepita de uva, la enzima antioxidante SOD del extracto de melón) y los propios receptores de radicales del cuerpo (p. ej., coenzima Q10) son especialmente adecuados para ello, ya que pueden complementarse gracias a sus diversos mecanismos de acción.
4. Cambios epigenéticos
El epigenoma es la maquinaria molecular que regula la actividad de nuestros genes. Las denominadas “metilaciones” activan y desactivan nuestros genes. Durante el envejecimiento, este proceso regulador se descontrola. Esto provoca que ciertos genes valiosos se apaguen cuando deberían estar encendidos y que los genes que pueden causar problemas se activen con consecuencias nocivas.
Medidas correctivas: además de evitar las influencias perjudiciales externas (p. ej., toxinas ambientales, radicales libres), suministrar ingredientes activos seleccionados específicamente también contribuye a evitar los cambios epigenéticos. Las investigaciones modernas en longevidad se centran actualmente en el alfa-cetoglutarato (AKG), conocido por su función en el metabolismo energético celular y su capacidad antioxidante. Un estudio en humanos demostró que la edad epigenética se reducía en ocho años tras tomar AKG durante varios meses.
5. Inflamación crónica
A medida que envejecemos, la inflamación crónica aumenta y puede verse afectada por factores relacionados con el estilo de vida. Esta inflamación favorece las enfermedades relacionadas con la edad, incluidas las afecciones cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas.
Medidas correctivas: el ejercicio regular, el sueño suficiente y una dieta sana son estrategias sencillas para prevenir la inflamación crónica y el envejecimiento prematuro. La ingesta de antioxidantes también reduce el estrés oxidativo asociado a la inflamación. Además, los fitoquímicos como la quercetina, la berberina o la betaína tienen efectos antiinflamatorios directos y, por tanto, son ideales para ayudar a combatir la inflamación crónica de forma natural.
6. Alteración de la comunicación intercelular
Las células interactúan, entre otras cosas, por transducción, la transmisión de señales a determinados receptores donde se transforman. Las señales extracelulares se convierten de este modo en reacciones celulares específicas. Sin embargo, a medida que envejecemos, esta comunicación suele ser más difícil y propensa a errores.
Medidas correctivas: consulta el punto 10.
7. Disfunciones mitocondriales
La disfunción mitocondrial desempeña un papel importante en la investigación sobre el envejecimiento. A medida que cumplimos años, puede producirse una alteración de la función mitocondrial que puede dar lugar a reacciones inflamatorias. La inflamación daña las mitocondrias, lo que puede desembocar en un círculo vicioso y contribuir a una serie de problemas de salud.
Medidas correctivas: el ejercicio y un equilibrio calórico saludable son un factor importante para la salud mitocondrial, pero también hay preparados especiales que pueden contribuir a ella. La ingesta de coenzima Q10, el antioxidante mitocondrial más importante, se muestra prometedora. El NADH, el alfa-cetoglutarato, el extracto de ginseng y la berberina también tienen un potencial de protección mitocondrial.
8. Sensibilidad a los nutrientes alterada
A medida que envejecemos, nuestras células se vuelven menos receptivas a las señales de nutrientes, lo que afecta a su capacidad de utilizar y producir energía. Esto puede provocar una reducción de la energía y trastornos metabólicos.
Medidas correctivas: consulta el punto 10.
9. Agotamiento de las células madre
A medida que envejecemos, las células madre pierden su función o mueren. Dado que las células madre son responsables de producir nuevas copias de nuestras células cuando es necesario, un número menor de células madre o unas células madre disfuncionales provocan que nuestros tejidos se regeneren y conserven en peor estado.
Medidas correctivas: consulta el punto 12.
10. Inhibición de la macroautofagia
La llamada “inhibición de la macroautofagia” se produce cuando las células del cuerpo no pueden realizar la autolimpieza celular. Esto provoca la acumulación de componentes celulares dañados o disfuncionales y se asocia con cáncer y trastornos metabólicos y neurológicos.
Medidas correctivas: el ayuno puede estimular la autolimpieza celular (= autofagia), pero no todo el mundo puede o quiere incorporarlo de forma regular a su vida diaria. Afortunadamente, hay sustancias especiales que estimulan el proceso de autofagia mediante la activación de las sirtuinas. Las más conocidas son la espermidina y el resveratrol. Los datos de los estudios más recientes sugieren que el pteroestilbeno y la quercetina también son adecuados en este contexto. La estimulación de la autofagia también evita la acumulación de proteínas dañadas y mejora la comunicación intercelular. Esto influye positivamente en varios factores del envejecimiento.
11. Disbiosis
El microbioma es la totalidad de los microorganismos, como bacterias, virus, etc., de nuestro cuerpo. Hoy en día, sabemos que vivimos en una simbiosis estrecha con nuestras bacterias. Influyen en nuestro estado de salud y tienen un fuerte impacto en nuestro sistema inmunitario. La disbiosis, un trastorno de la comunidad microbiana normal, es cada vez más común con la edad. Esto aumenta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas o enfermedades cardiovasculares a medida que cumplimos años.
Medidas correctivas: los probióticos y los prebióticos especiales en dosis altas pueden ayudar a reconstruir la flora intestinal sana en caso de disbiosis. Además, una colonización incorrecta prolongada puede provocar daños en la mucosa. En este caso, los preparados especiales para la mucosa que contienen micronutrientes que la protegen, antiinflamatorios y extractos de plantas (p. ej., L-glutamina, extractos de té verde, manzanilla y pepitas de uva) pueden ayudar a recuperar una mucosa intestinal intacta.

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12. Senescencia celular
Las células senescentes son células anteriormente sanas que, en algún momento, no pueden dividirse debido a su edad avanzada. En su lugar, segregan sustancias que dañan las células circundantes sanas. Estas células, denominadas “células zombis”, aumentan exponencialmente con la edad y provocan daños en los tejidos y los órganos.
Qué dice la ciencia: en la actualidad, las investigaciones sobre la longevidad estudian sustancias especiales (= senolíticos) que impiden la formación de células senescentes o disuelven las que ya se han producido. Los senolíticos más estudiados son los flavonoides fisetina y la quercetina, que han demostrado un efecto que prolonga la vida en modelos animales. El resveratrol y la coenzima Q10 también pueden retrasar la aparición de la senescencia debido a su efecto positivo sobre la salud celular. Al promover la salud general de los tejidos, estas sustancias combaten otro signo característico del envejecimiento: el agotamiento de nuestras reservas de células madre.
Conclusión: además de un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada, ejercicio regular y noches de sueño reparador, tomar extractos de plantas y micronutrientes especiales es un complemento ideal para fomentar un envejecimiento saludable. Estas herramientas nutricionales pueden ayudar a contrarrestar los signos del envejecimiento y, por lo tanto, se consideran un apoyo natural para combatirlo.
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