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El efecto del oxígeno en el cuerpo
¿Sin oxígeno? No hay vida. Es el combustible que tu cuerpo necesita para obtener energía a partir de azúcares y otros nutrientes, y precisamente esta energía es la que te permite afrontar tu día a día.
El camino comienza en tus pulmones: allí, los glóbulos rojos captan el oxígeno y lo transportan a través del torrente sanguíneo hasta cada célula de tu cuerpo. Una vez allí, lo entregan donde se necesita: para obtener energía, regenerarse y mucho más.
Por tanto, el oxígeno no solo es esencial para mantener activo tu metabolismo y favorecer una circulación sanguínea adecuada, sino también para que todos tus órganos funcionen correctamente. A la inversa, esto significa que una falta de este nutriente esencial puede provocar diversos daños celulares y orgánicos.
Un suministro óptimo de oxígeno para tu cuerpo es, por tanto, extremadamente importante. Precisamente por ello, en los últimos años han surgido diferentes terapias y entrenamientos con oxígeno. Pueden ayudar tanto a personas que sufren enfermedades relacionadas con una falta crónica de oxígeno como a aquellas que desean más energía y un mejor funcionamiento del sistema inmunológico.
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Beneficios de las terapias y entrenamientos con oxígeno
El objetivo de toda oxigenoterapia es aumentar la concentración de oxígeno en la sangre. Esto puede aportar numerosos beneficios:
Más energía: Te sientes con más energía y mayor capacidad de rendimiento.
Menos molestias: El entrenamiento específico de los pulmones puede ayudar frente a síntomas de EPOC o fibrosis pulmonar.
Apoyo durante el deporte: Puede acelerar la recuperación después del esfuerzo físico, por lo que vuelves a estar preparado más rápidamente.
Sistema inmunológico más fuerte: Tus defensas también pueden beneficiarse de una mayor cantidad de oxígeno en la sangre.
Cicatrización más rápida: Al estimular la formación de tejido nuevo y la circulación sanguínea, las lesiones y procesos inflamatorios pueden cicatrizar más rápidamente. Esto beneficia a todos tus órganos, incluida tu piel.
Mejor fertilidad: Las terapias con oxígeno pueden aumentar la fertilidad de hombres y mujeres al mejorar la vitalidad de óvulos y espermatozoides.
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Medidas a corto y largo plazo
Ahora surge la pregunta: ¿qué terapias y entrenamientos con oxígeno existen realmente? Primero debemos diferenciar entre oxigenoterapias a corto y largo plazo:
Oxigenoterapias a corto plazo: En esta variante, recibes oxígeno adicional durante un periodo limitado por parte de personal médico especializado o en un centro de salud. Normalmente se trata de unas pocas horas o días. Este tipo de terapia puede ser adecuada después de una operación, cuando la función pulmonar está temporalmente limitada o cuando deseas contrarrestar un cansancio persistente.
Oxigenoterapias a largo plazo: Quienes padecen enfermedades crónicas, normalmente relacionadas con los pulmones o el corazón, pueden necesitar un suministro continuo de oxígeno adicional. Actualmente, las oxigenoterapias a largo plazo también pueden realizarse en casa, aunque para ello se necesita un concentrador de oxígeno. Con ayuda de este tipo de terapia puede mejorarse el suministro de oxígeno, pero no constituye una cura.
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Tipos de oxigenoterapia y entrenamientos con oxígeno
En las terapias y entrenamientos con oxígeno se utiliza oxígeno puro, una mezcla de ozono y oxígeno o aire. Además, existen algunas diferencias importantes:
IHHT: Terapia de Interválica Hipoxia-Hiperoxia
Detrás de esta abreviatura se encuentra el entrenamiento de hipoxia-hiperoxia intermitente (Terapia IHHT). En este método, al cuerpo se le retira oxígeno de forma alterna y después se le vuelve a suministrar una mayor cantidad. Esta técnica puede utilizarse, entre otras cosas, para estimular el metabolismo de las grasas, favorecer la salud pulmonar y vascular, aumentar la energía y apoyar el bienestar mental. Lo especialmente interesante: la Terapia IHHT actúa directamente sobre las mitocondrias, las centrales energéticas de tus células. Mediante el estímulo del oxígeno, las mitocondrias antiguas o menos activas pueden ser eliminadas y se puede favorecer la formación de nuevas centrales energéticas celulares más eficientes. De este modo, tu nivel de energía no solo recibe un impulso a corto plazo, sino que puede establecerse sobre una base más estable a largo plazo.
Terapia de oxígeno hiperbárico (TOHB)
En este procedimiento, tu cuerpo no solo recibe oxígeno puro, sino que además este proceso tiene lugar bajo una presión elevada dentro de una cámara especial.
Esto permite que una mayor cantidad de oxígeno se disuelva en la sangre y pueda llegar mejor a los tejidos.
Terapia de oxidación hematógena (HOT)
En esta variante se extraen entre 60 y 90 ml de sangre de una vena del brazo. Posteriormente, esta sangre se prepara durante unos minutos en un recipiente con oxígeno puro. Finalmente, la sangre tratada vuelve a introducirse en el cuerpo a través de la vena. El procedimiento dura menos de media hora, aunque a menudo son necesarias varias sesiones para observar efectos.
Oxigenación
En este tipo de tratamiento, el contenido de oxígeno se aumenta introduciendo pequeñas cantidades directamente en la sangre mediante una infusión. En total, se introducen aproximadamente entre 10 y 60 ml en una vena. Esto se realiza de manera lenta y cuidadosa para que el oxígeno pueda distribuirse correctamente en la sangre.
Oxigenoterapia con ozono
Una forma especialmente reactiva del oxígeno es el ozono. El ozono médico se mezcla a partir de oxígeno puro y una cantidad determinada de ozono.Esta concentración se puede inyectar directamente en el músculo, debajo de la piel o en una vena, o combinarse con sangre propia. Posteriormente, puede influir positivamente en las propiedades de flujo y en la liberación de oxígeno de los glóbulos rojos.
Terapia de oxígeno en múltiples pasos
Esta oxigenoterapia se divide en tres etapas. Primero, recibes vitaminas y minerales para que puedas absorber mejor el oxígeno y aumentar tu capacidad de rendimiento. Después comienza una inhalación de oxígeno mediante una cánula nasal. Más adelante se añade actividad física, por ejemplo, mediante un ergómetro.
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Terapia IHHT vs. terapia de oxígeno hiperbárico
Dos métodos están especialmente en el punto de mira: el entrenamiento de hipoxia-hiperoxia intermitente (IHHT) y la terapia de oxígeno hiperbárico.
Ambos métodos se utilizan cada vez con mayor frecuencia y precisamente por eso vamos a analizarlos con más detalle.
Categoría | Terapia IHHT | Terapia de oxígeno hiperbárico (TOHB) |
Funcionamiento | Cantidades especialmente bajas de oxígeno se alternan con dosis especialmente altas: la hipoxia se encuentra con la hiperoxia. | Se inhala oxígeno puro bajo una presión ambiental elevada. |
¿Qué ocurre en el cuerpo? | El cuerpo experimenta condiciones similares a las de grandes alturas, lo que entrena el metabolismo y favorece la capacidad de adaptación. | La presión elevada permite que una mayor cantidad de oxígeno se disuelva en la sangre y los tejidos. |
Beneficios | Fortalece el sistema cardiovascular. Estimula el metabolismo. Apoya la reducción de grasa corporal. Favorece la salud pulmonar. Mejora el rendimiento. Apoya la formación de nuevas mitocondrias. | Favorece el sistema cardiovascular. Apoya la cicatrización de heridas. Contribuye al sistema inmunológico. Ayuda frente a infecciones e inflamaciones. Puede reducir burbujas de gas en el cuerpo. Favorece la actividad de las mitocondrias. |
Adecuado para | Personas que desean más energía, personas con CRF, personas que quieren reducir grasa corporal, personas con deseo de tener hijos, deportistas como entrenamiento en altura. | Personas con infecciones o inflamaciones, personas que quieren apoyar su sistema inmunológico, personas con burbujas de gas en el cuerpo. |
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3 consejos para llevar más oxígeno a la sangre en el día a día
Respirar conscientemente:
Puede sonar banal y, aun así, en momentos de mucho estrés a menudo olvidamos algo que ocurre de manera completamente inconsciente: respirar. Recuerda más a menudo esta maravilla de la naturaleza y realiza una inhalación profunda para después volver a exhalar lentamente. De esta manera, no solo le das un descanso a tu organismo, sino que también aportas más oxígeno a tus pulmones.Mantenerse activo:
Un aliado importante en tu misión de “más oxígeno” es el movimiento. La actividad física regular puede ayudarte a aumentar el nivel de oxígeno en la sangre. La razón: ya sea correr, practicar mountain bike o hacer yoga, cuando estás activo tus músculos necesitan más oxígeno. Como consecuencia, tu corazón late más rápido, respiras con mayor frecuencia y transportas más oxígeno a tu cuerpo.Alimentarse correctamente:
La alimentación también tiene algo que decir, aunque probablemente no lo esperabas, ¿verdad? Lo cierto es que una alimentación equilibrada puede contribuir a que tu organismo absorba mejor el oxígeno. Especialmente importantes son ahora el hierro, el ácido fólico y la vitamina B12.
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La respiración como uno de muchos biohacks
Volver a prestar más atención a la respiración y aportar oxígeno de manera consciente al organismo no solo es saludable, sino que también te acerca de nuevo a tus raíces. Como ser humano. A un estilo de vida que nuestro mundo acelerado deja cada vez más en segundo plano, pero que sigue siendo importante para nuestra salud. Y precisamente aquí entra en juego el biohacking: una combinación de ciencia moderna y prácticas ancestrales. Mediante medidas específicas que no se centran únicamente en la respiración, como por ejemplo el breathwork, puedes llevar tu cuerpo a su mejor versión.
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Conclusión
Con más atención plena, movimiento regular, respiración consciente y una alimentación rica en nutrientes, ya puedes influir positivamente en tu equilibrio de oxígeno. Y quienes quieran un apoyo más específico pueden encontrar en las modernas terapias y entrenamientos con oxígeno un complemento eficaz. Ya sea para activación, regeneración o prevención, estas técnicas pueden ayudarte a sacar más partido de tu respiración de lo que quizás imaginas.
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