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Zinc: un oligoelemento imprescindible para tu cuerpo
La primera sustancia que vamos a analizar más detenidamente es el zinc. Este nutriente vital se almacena principalmente en tus huesos, tu piel y tu pelo. Además, el zinc también se encuentra en el hígado, los riñones y los músculos.
Dato curioso: después del hierro, este nutriente es el segundo oligoelemento más abundante en tu cuerpo. Y, sinceramente, esto es algo positivo. Porque tu organismo necesita una cantidad importante de él.
Sin zinc, muchos procesos internos no funcionarían correctamente, ya sea cuando hablamos de unos huesos fuertes, un sistema inmunológico normal o una producción adecuada de proteínas.
Este amplio espectro de funciones deja claro algo: ¡deberías evitar una deficiencia de zinc! Porque puede afectar a todos estos procesos.
Los siguientes procesos corporales dependen del zinc:
División celular y síntesis de ADN
Piel y pelo
Sistema inmunológico, incluida la cicatrización de heridas
Metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos
Niveles normales de testosterona
Funciones cognitivas
Equilibrio ácido-base
Fertilidad
Además, el zinc protege tus células frente al estrés oxidativo, otra ventaja que no deberías subestimar.
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Magnesio: un mineral esencial para tu organismo
En más de 300 funciones corporales, el segundo nutriente vital de este dúo también desempeña un papel importante: el magnesio.
Ya se trate del sistema nervioso, la función muscular, las defensas o la circulación sanguínea, el magnesio participa en numerosos procesos.
Pero esta diversidad también significa lo contrario: una deficiencia de magnesio puede tener consecuencias importantes, por lo que deberías prestar atención a tus niveles de magnesio.
Los siguientes procesos corporales dependen del magnesio:
Huesos y dientes
Células
Comunicación entre músculos y nervios
Hormonas
Corazón y presión arterial
Nivel de azúcar en sangre
Equilibrio energético
Sueño
Además, el magnesio puede ayudar a reducir el estrés y favorecer un mejor estado de ánimo. ¡Sin duda, una buena noticia para tu bienestar mental!
Y eso no es todo: este mineral también puede ayudarte a alcanzar tu mejor rendimiento durante la práctica deportiva.
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Zinc y magnesio: por qué puede ser útil tomarlos juntos
Ambos nutrientes vitales ya tienen mucho que ofrecer por separado, pero aún mejor es tomar zinc y magnesio juntos. Porque es entonces cuando este dúo de nutrientes puede desarrollar todo su potencial.
Por ejemplo, puede contribuir a un mejor descanso, aportar más energía, apoyar tu bienestar mental y ayudar a tu sistema inmunológico. ¿La razón? Aunque el zinc y el magnesio son minerales diferentes, tienen algo en común: ambos se ocupan especialmente de tu vitalidad, equilibrio y resistencia general.
Ese es su ámbito de acción. Su campo de juego. Cuando se toman zinc y magnesio juntos, puede producirse una interacción positiva que puede ofrecer mejores resultados que tomar únicamente uno de estos nutrientes vitales.
¿Por qué ocurre esto?
Tu cuerpo no utiliza los nutrientes de forma aislada, sino que forman parte de un conjunto más amplio. Un verdadero “concierto de nutrientes vitales”. O, dicho de otra manera: un complejo proceso bioquímico. Y esto también significa que cada sustancia puede influir, en cierta medida, sobre otras. Los beneficios de tomar zinc y magnesio al mismo tiempo de un vistazo:
Apoyo del sistema inmunológico
Apoyo del sistema nervioso
Mejora de la calidad del sueño
Recuperación más rápida después del esfuerzo físico
Apoyo al equilibrio hormonal
Mayor resistencia frente al estrés
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Quién puede beneficiarse de la combinación de zinc y magnesio
¿Quién puede beneficiarse especialmente de esta interesante interacción y debería tomar zinc y magnesio juntos?
Esta combinación puede ser especialmente interesante para:
Personas deportistas: Personas activas que desean una recuperación eficaz y rápida y quieren apoyar su función muscular.
Personas mayores: Personas mayores en las que se produce una pérdida natural de minerales y, con ello, puede aumentar el riesgo de osteoporosis.
Personas con estrés: Personas que atraviesan fases exigentes de la vida y quieren apoyar su concentración y bienestar mental.
Personas vegetarianas y veganas: Personas con una alimentación específica que, en algunos casos, pueden ingerir menos zinc.
Personas con enfermedades: Personas que padecen una enfermedad crónica o tienen un sistema inmunológico debilitado y quieren apoyar a su organismo.
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Buenas fuentes de zinc y magnesio
La mala noticia: tu cuerpo no produce ni zinc ni magnesio por sí mismo.
Por eso, los alimentos ricos en zinc y magnesio deberían ocupar un lugar importante en tu lista de la compra:
Buenas fuentes de zinc son:
carne, pescado, leche y productos lácteos, legumbres, semillas, frutos secos y cereales integrales.Buenas fuentes de magnesio son:
frutos secos como anacardos y almendras, productos integrales, espinacas y plátanos.
Sin embargo, a veces puede resultar complicado obtener suficientes nutrientes únicamente a través de la alimentación para cubrir las necesidades diarias.
Los expertos recomiendan entre 7-10 mg de zinc al día para mujeres y 11-16 mg para hombres.
Asimismo, se recomienda una ingesta diaria de 310-320 mg de magnesio para mujeres y 400-420 mg para hombres.
Para llenar tus reservas de zinc y magnesio, también puedes recurrir como apoyo a suplementos alimenticios de alta calidad. El zinc se recomienda tomarlo preferiblemente justo después de una comida, ya que en algunas personas puede provocar náuseas si se consume con el estómago vacío.
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Conclusión
Tanto el zinc como el magnesio cumplen numerosas funciones en tu organismo y puedes potenciar aún más el apoyo de estos dos nutrientes vitales. ¿Cómo? Tomando ambos. Tu organismo puede beneficiarse entonces de una combinación única que puede aportarte más energía, apoyar tu sistema inmunológico, favorecer el funcionamiento de tu sistema nervioso, contribuir a una mejor calidad del sueño y ayudar a mantener el equilibrio hormonal. Además, puede ayudarte a recuperarte más rápidamente después de un esfuerzo físico. ¿Y el estrés? Puedes afrontarlo con mayor tranquilidad. Porque ahora nada te saca fácilmente de tu equilibrio.

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