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Síntomas y señales de falta de vitamina D en niños
La falta de vitamina D puede manifestarse de diferentes maneras en los niños y a menudo se desarrolla de forma gradual. Los síntomas típicos son:
Dolor en los huesos y debilidad muscular: los niños se quejan de dolores difusos en piernas, brazos o espalda.
Crecimiento retrasado o baja estatura.
Infecciones frecuentes: la vitamina D fortalece el sistema inmunitario, por lo que los niños con falta de vitamina D suelen ser más propensos a resfriados y enfermedades infecciosas.
Problemas en el desarrollo dental: puede aparecer retraso en la erupción de los dientes o defectos en el esmalte dental.
Deformaciones óseas: en casos graves de falta de vitamina D puede desarrollarse raquitismo, con deformaciones de la columna vertebral, el pecho o las piernas.
Cansancio y dificultades de concentración: el bienestar general también puede verse afectado por la falta de vitamina D.
Como estos signos son inespecíficos, la falta de vitamina D suele detectarse tarde.
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Causas de la falta de vitamina D en niños
La principal fuente de vitamina D es la producción propia del organismo a través de la exposición de la piel a la luz solar. Solo alrededor del 10–20 % se obtiene mediante la alimentación. Por ello, las causas suelen estar relacionadas con una exposición insuficiente al sol:
Poca exposición al sol: los niños pasan mucho tiempo en interiores.
Invierno y ubicación geográfica: en Europa Central, la radiación solar de octubre a marzo es demasiado débil.
Protector solar y ropa: necesarios para proteger la piel, pero pueden bloquear la producción de vitamina D.
Color de piel más oscuro: los niños con mayor contenido de melanina necesitan más exposición al sol.
Alimentación: una dieta con pocos alimentos ricos en vitamina D (pescado graso, huevos, productos enriquecidos) favorece la falta de vitamina D.
Mayor necesidad: durante los periodos de crecimiento o en caso de enfermedades crónicas.
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Consecuencias de la falta de vitamina D en niños
La falta de vitamina D puede tener efectos a corto y largo plazo sobre la salud. El impacto sobre el crecimiento es especialmente importante.
Influencia en el crecimiento: La vitamina D regula el equilibrio de calcio y fósforo y es fundamental para la mineralización ósea. Si falta, los huesos no pueden endurecerse y estabilizarse correctamente. El crecimiento puede ralentizarse y existe riesgo de daños permanentes en el sistema esquelético.
Raquitismo: La consecuencia clásica de una falta grave de vitamina D en niños es el raquitismo. Esto provoca reblandecimiento de los huesos, que puede manifestarse con piernas arqueadas, rodillas en X, deformaciones del pecho o anomalías del cráneo.
Problemas dentales: Un nivel insuficiente de vitamina D puede causar trastornos en la erupción dental, mayor riesgo de caries y un esmalte dental más débil.
Sistema inmunitario debilitado: Los niños con falta de vitamina D sufren con mayor frecuencia infecciones respiratorias, otitis media u otras enfermedades infecciosas.
Consecuencias en la edad adulta: Los estudios sugieren que la falta de vitamina D en la infancia puede aumentar el riesgo de osteoporosis, diabetes, enfermedades cardiovasculares e incluso trastornos psicológicos en etapas posteriores de la vida.
Por lo tanto, una falta de vitamina D no tratada puede tener consecuencias a lo largo de toda la vida.
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¿Cómo se puede detectar la falta de vitamina D en niños?
Valores de referencia
Falta | < 20 ng/ml (50 nmol/l) |
Insuficiente | 20–30 ng/ml (50–75 nmol/l) |
Adecuado | 30 ng/ml (75 nmol/l) |
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Cómo corregir la falta de vitamina D en niños
Una falta diagnosticada debe tratarse de forma específica, ya que no puede compensarse solo con la alimentación o con exposición ocasional al sol. Las medidas más importantes son:
1. Suplementación de vitamina D
Para los lactantes, según la DGKE, se recomienda una suplementación oral de 400–500 UI de vitamina D3 al día hasta el segundo verano vivido (cuando aumenta la exposición a los rayos UV y la síntesis propia de vitamina D).
En el caso de los bebés prematuros con un peso al nacer inferior a 1500 g, se requiere una dosis mayor. Más información en el blog “Vitamina D para bebés y recién nacidos”.
Para niños a partir de un año, adolescentes y adultos, la ingesta total recomendada de vitamina D es de 600–800 UI al día.
La dosis adecuada debe determinarse de forma individual, teniendo en cuenta la edad, el peso y los valores en sangre. Es importante consultar con un médico para evitar una sobredosis.
2. Luz solar
Pasar tiempo al aire libre favorece la producción propia de vitamina D del organismo. Entre 10 y 20 minutos de sol en el rostro y los brazos varias veces por semana pueden ser suficientes, dependiendo de la estación del año y del tipo de piel.
La actividad al aire libre también aporta otros beneficios:
Los niños con sobrepeso presentan con mayor frecuencia falta de vitamina D, ya que pasan menos tiempo fuera y prefieren jugar con tabletas o teléfonos móviles en lugar de practicar deportes al aire libre. La luz solar y el movimiento al aire libre fortalecen la salud y favorecen la producción de vitamina D.
3. Alimentación
Los alimentos ricos en vitamina D deberían incluirse en la dieta:
pescados grasos (salmón, arenque, caballa)
huevos
productos lácteos (a veces enriquecidos)
aceites alimentarios enriquecidos con vitamina D
4. Prevención
En muchos países, los recién nacidos reciben profilaxis con vitamina D de forma estándar.
Los padres deben fomentar la actividad diaria al aire libre.
Los análisis de sangre pueden ayudar a determinar si es necesaria una suplementación de vitamina D.
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Conclusión
La vitamina D es indispensable para el desarrollo saludable de los niños. La falta de vitamina D suele pasar desapercibida durante mucho tiempo, pero puede tener consecuencias graves para el crecimiento, la estabilidad ósea y el sistema inmunitario. Las principales causas son la escasa exposición al sol y una alimentación pobre en vitaminas.
Por ello, los padres deben procurar que los niños pasen tiempo al aire libre con regularidad, ofrecer una dieta rica en vitaminas y seguir las recomendaciones médicas sobre suplementación. Un diagnóstico y tratamiento tempranos protegen la salud de los niños y sientan las bases para huesos fuertes y una salud estable en la edad adulta.
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