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Vitamina D: por qué tu cuerpo necesita este nutriente vital
Empecemos por lo esencial: ¿por qué necesitamos vitamina D? Muy sencillo: tu cuerpo necesita este mensajero. Porque, en realidad, se trata de una hormona. ¿Para qué? Por ejemplo, para que tus músculos, huesos y dientes se mantengan fuertes. Para que puedas absorber mejor el calcio y el fósforo. Para que tu sistema inmunológico funcione de forma fiable como un reloj. Para que puedas darlo todo como deportista. O para que el cansancio, el agotamiento y el mal humor tengan menos posibilidades.
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La vitamina D y el sol: cómo se relacionan ambos
Siguiente punto: ¿cómo consigues este valioso nutriente? Y aquí la vitamina D se diferencia de otros nutrientes vitales por un pequeño pero importante detalle: no solo puedes obtenerla a través de la alimentación, sino que tu cuerpo también es capaz de producirla por sí mismo. ¿Qué necesita para ello? El sol. O, más concretamente, los rayos UVB. Estos pueden transformar la provitamina D3 presente en tus células de la piel en previtamina D3, es decir, una fase previa. Después de varios procesos metabólicos obtienes el verdadero tesoro: vitamina D en su forma pura. Por eso, tomar el sol es clave: es así como puedes obtener este valioso nutriente.
Pero existe un inconveniente – o, más concretamente, varios:
La alimentación es buena, pero no suficiente: Aunque puedes recurrir a algunos alimentos ricos en vitamina D, estos no te proporcionan en conjunto la cantidad que necesitas para cubrir tus necesidades diarias de vitamina D. Por ello, una alimentación adecuada solo puede ser un pequeño apoyo en el camino hacia unas reservas de vitamina D bien abastecidas.
El sol es insuficiente en muchos lugares: El sol tampoco es suficiente para proporcionarte la cantidad de vitamina D necesaria. Los dos motivos principales son: por un lado, la radiación solar es demasiado débil durante la mayoría de los meses en muchos países europeos. Por otro lado, pasamos demasiado tiempo en interiores. Esto también lo demuestra el “estudio Good Health” de BIOGENA.
Y después está el tema de la protección solar. En el siguiente apartado veremos con más detalle qué influencia tiene sobre tu producción de vitamina D.
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¿No hay vitamina D por usar protector solar? ¿Mito o realidad?
La idea de que el protector solar impide la absorción o producción de vitamina D sigue estando muy extendida. ¿Qué hay de cierto en ello? Pues bien, lo cierto es que la mayoría de los productos de protección solar contienen muchas sustancias filtrantes UV, que te protegen especialmente frente a la radiación UVB. Es decir, precisamente aquella radiación que tu cuerpo necesita para poder producir vitamina D. Pero ahora llega el gran “pero”:
Tu cuerpo es grande: Normalmente, aun así, no aplicas crema solar completamente sobre todas las partes del cuerpo expuestas al sol. Por lo tanto, tu organismo encontrará zonas a través de las cuales podrá seguir produciendo vitamina D sin interrupciones.
La cantidad es importante: Aunque seas muy cuidadoso con las zonas sensibles, tu piel nunca estará cubierta al 100 % de forma uniforme y completa con protector solar. También en este caso existen pequeñas zonas que tu cuerpo puede aprovechar.
Los rayos son fuertes: Al fin y al cabo, no existe ningún protector solar que pueda bloquear al 100 % los rayos UVB que llegan a la piel. Incluso utilizando crema solar, tu cuerpo puede producir cierta cantidad de vitamina D.
En resumen: es cierto que la protección solar puede influir negativamente en cierta medida en la producción de vitamina D, pero las cremas solares, leches solares y productos similares no pueden bloquear ni impedir completamente este proceso. Más bien, factores individuales como tu tipo de piel, tu edad u otros aspectos relacionados con la salud desempeñan un papel importante.
Una deficiencia de vitamina D causada únicamente por el uso de protector solar no debería ser motivo de preocupación. Sin embargo, existen otros factores que pueden favorecer este déficit, como un sobrepeso importante o una piel oscura. También forman parte del grupo de riesgo las personas mayores, los bebés y los niños.
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Usar protector solar: ¿sí o no?
¿Qué significa esto para ti y tu protector solar? ¿Seguís siendo un equipo inseparable en verano? ¡Por supuesto!
Porque debido a esta influencia sobre tus niveles de vitamina D, renunciar completamente a los productos de protección solar no es una buena idea.
En conjunto, predominan los efectos negativos de los rayos UVB, como quemaduras solares, manchas en la piel, mayor tendencia a marcas de granitos y manchas de la edad, rosácea, envejecimiento prematuro de la piel o incluso cáncer de piel.
Por eso, asegúrate de contar con una protección fiable mediante un buen protector solar y no olvides otros aliados como sombreros, gafas de sol y similares.
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La vitamina D (también) es importante en verano
¿Qué puedes hacer además? Proporcionar a tu cuerpo suficiente vitamina D adicional. En forma de preparados de alta calidad que contienen esta esencia vital y que, al mismo tiempo, prescinden de aditivos innecesarios. Por lo tanto, esto es importante no solo en invierno, cuando la luz solar escasea, sino también en verano, cuando te proteges con cremas solares.
¿Cuánta vitamina D necesitas? Los expertos recomiendan 20 µg o 800 UI de vitamina D al día. Sin embargo, como muchas personas ya presentan un aporte insuficiente, las dosis más elevadas de vitamina D también pueden aportar beneficios para la salud, aunque idealmente deberían basarse en un valor sanguíneo. Lo mejor es consultarlo con tu médico o médica de confianza. La cantidad máxima diaria segura es de 100 µg o 4000 UI.
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Conclusión
Necesitas vitamina D. Pero también necesitas protección solar. ¿Suena como un desafío? ¡En absoluto! Porque lo cierto es que: a pesar de utilizar protector solar, tu cuerpo puede mantener la producción de vitamina D. Y si además le proporcionas un apoyo adicional desde el exterior en forma de suplementos alimenticios, tus reservas se mantienen siempre cubiertas.
Tanto en verano como en invierno. Así puedes usar protector solar con tranquilidad y proteger tu piel de forma fiable frente a los efectos negativos del sol. Al final, es bastante sencillo, ¿verdad?
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