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¿Qué es la histamina y cómo actúa en el organismo?
La histamina es una amina biogénica que desempeña numerosas funciones en el organismo. Desempeña un papel clave en las reacciones alérgicas, regula la producción de ácido gástrico y es un neurotransmisor en el sistema nervioso central. En circunstancias normales, la histamina es degradada por enzimas como la diaminooxidasa (DAO) y la histamina N-metiltransferasa (HNMT); la enzima degradadora principal es la DAO. Mientras que la DAO degrada la histamina extracelular (libre), la HNMT solo se encarga de la histamina intracelular (dentro de las células).
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¿Qué ocurre en caso de intolerancia a la histamina?
En la intolerancia a la histamina, el equilibrio se ve alterado: o bien se produce demasiada histamina, o bien la enzima DAO no es capaz de metabolizarla en cantidad suficiente. Esto da lugar a molestias desagradables como dolores de cabeza, erupciones cutáneas, problemas digestivos o síntomas cardiovasculares. Una disminución de la actividad de la segunda enzima, la HNMT, puede agravar los síntomas.
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Histamina y estrés: ¿Es la intolerancia a la histamina de origen psicosomático?
El estrés es una reacción natural del cuerpo para prepararse ante situaciones potencialmente amenazantes. Durante este proceso, se liberan hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol, que influyen en numerosos procesos del organismo. Pero, ¿qué ocurre con el equilibrio de histamina en situaciones de estrés?
La liberación de adrenalina y cortisol por parte del sistema nervioso provoca la activación de los mastocitos, que constituyen una fuente principal de liberación de histamina. Como consecuencia, aumenta el nivel de histamina en el organismo, lo que puede intensificar los procesos inflamatorios y provocar síntomas como irritaciones cutáneas, molestias digestivas o dolores de cabeza.
El estrés crónico puede, además, inhibir la producción de enzimas como la DAO, responsables de la degradación de la histamina, lo que puede dar lugar a un círculo vicioso de aumento de los niveles de histamina y agravamiento de los síntomas del estrés.
Resumen: Cómo afecta el estrés a la regulación de la histamina
Liberación de histamina por los mastocitos: En situaciones de estrés se activan más mastocitos, que liberan grandes cantidades de histamina. En realidad, se trata de una función protectora, pero puede resultar problemática en caso de estrés excesivo o crónico.
Inhibición de la actividad de la DAO: Los estudios demuestran que el estrés puede afectar a la función de la enzima DAO. Dado que la DAO es la principal enzima encargada de la degradación de la histamina, una disminución de su actividad puede provocar un aumento de los niveles de histamina.
El cortisol como potenciador: Aunque el cortisol tiene un efecto antiinflamatorio a corto plazo, unos niveles crónicamente elevados de cortisol pueden sensibilizar a los mastocitos y, por lo tanto, aumentar la liberación de histamina a largo plazo.
Influencia en la salud intestinal: El estrés también tiene un efecto directo sobre la flora intestinal, que a su vez influye en la producción de histamina. Un microbioma alterado puede afectar a los procesos de degradación de la histamina en el intestino y agravar la inflamación.
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Síntomas: cómo se manifiesta la combinación de estrés e intolerancia a la histamina
Los síntomas de una agravación de la intolerancia a la histamina provocada por el estrés suelen ser variados e inespecíficos, lo que dificulta el diagnóstico. Los signos típicos son:
Dolores de cabeza y migrañas: tanto el estrés como la histamina tienen un efecto vasodilatador, lo que puede intensificar los dolores de cabeza.
Reacciones cutáneas: el enrojecimiento, el picor y la urticaria suelen aparecer cuando los niveles de histamina están elevados.
Molestias gastrointestinales: El estrés y la histamina pueden agravar problemas digestivos como flatulencia, diarrea o dolor abdominal.
Problemas cardiovasculares: el aumento de la frecuencia cardíaca y las fluctuaciones de la presión arterial pueden ser provocados tanto por la histamina como por el estrés.
Síntomas psíquicos: la irritabilidad, los estados de ansiedad y los problemas de sueño no son infrecuentes cuando se combinan el estrés y la intolerancia a la histamina.
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La reducción del estrés como clave para aliviar los síntomas
La buena noticia es que: el control del estrés puede contribuir de manera significativa a reducir los síntomas de la intolerancia a la histamina.
Técnicas como el yoga, la meditación o la relajación muscular progresiva ayudan a reducir los niveles de cortisol y a disminuir la activación de los mastocitos. Además, el ejercicio moderado y regular puede aliviar el estrés y, al mismo tiempo, favorecer la circulación sanguínea, lo que puede contribuir a la eliminación de la histamina. Sin embargo, se deben evitar las actividades excesivamente extenuantes, ya que estas pueden aumentar la liberación de histamina.
Una dieta baja en histamina, combinada con un estilo de vida que reduzca el estrés, puede hacer maravillas. Alimentos como la fruta y la verdura frescas, pero también una cantidad suficiente de vitamina C y B6, favorecen la eliminación de la histamina.
El estrés y la intolerancia a la histamina están estrechamente relacionados, una estrecha relación que no debe ignorarse. Mientras que la intolerancia a la histamina puede afectar a la psique, el estrés agrava los síntomas al hacer que aumenten los niveles de histamina. Un enfoque holístico que
combine el manejo del estrés,
la alimentación y
la suplementación específica,
puede ayudar a romper este círculo vicioso.
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Otros complementos: suplementos alimenticios y preparados enzimáticos
Además del control del estrés y la alimentación, ciertos suplementos alimenticios pueden ayudar a favorecer la degradación de la histamina y a aliviar los síntomas.
Preparados de DAO: Los preparados enzimáticos pueden favorecer la degradación de la histamina en el intestino.
Vitamina C: Como antihistamínico natural, la vitamina C tiene un efecto antiinflamatorio y favorece la activación de la DAO.
Vitamina B6: Esta vitamina del grupo B desempeña un papel decisivo en el metabolismo de la histamina y puede resultar útil en caso de deficiencia.
Magnesio: El estrés aumenta las necesidades de magnesio, y una deficiencia puede agravar la intolerancia a la histamina.

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